La generación que cambió el fútbol inglés

“You’ll get one of these through your knees if you step on our Wembley turf”. (Recibirá una de éstas en sus rodillas si pisa nuestro césped de Wembley)

Este texto, junto a una bala, fue enviado al domicilio de Cyrille Regis cuando fue seleccionado para representar a la selección absoluta de Inglaterra en 1982. No rehuyó la llamada.

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Cyrille Regis, con la camiseta de Inglaterra

Prolífico jugador de, entre otros, el West Bromwich Albion y el Coventry City, Regis, nacido en la Guyana Francesa, emigró a Inglaterra junto a su familia a principios de la década de los sesenta. No será el primer jugador afro-caribeño en competir en la primera división del fútbol inglés; no será, tampoco, el primer jugador de color en vestir el uniforme de los Tres Leones. Sin embargo, su ejemplo permite ilustrar la historia de miles de antillanos que emigraron hacia el Reino Unido durante la segunda mitad del siglo XX: la llamada generación Windrush, nombre que hace referencia al primer barco que transportó inmigrantes del Caribe a la metrópolis londinense.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido requería de mano de obra para reconstruir los desperfectos provocados por la aviación alemana y cubrir la escasez de personal en el mercado laboral. Para ello, buscó solución en los países pertenecientes a la Commonwealth, otorgando la ciudadanía británica a todos los habitantes de la organización. Como podemos suponer, las perspectivas de trabajo y un futuro mejor atrajeron a un gran nombre de inmigrantes. Especialmente, procedentes de las posesiones coloniales británicas del Caribe. Si en 1951 la población británica nacida en las islas caribeñas era de 15.000, en 1961 asciende a 172.000.

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HMT Empire Windrush, 22 de junio de 1948. Transportó los primeros 492 pasajeros procedentes de Kingston, Jamaica.

Semejante cantidad de inmigrantes, como el incidente de Cyrille Regis testimonia, condujo a un aumento de la hostilidad racial procedente de los sectores más intolerantes de la sociedad británica, destacando el fascismo de Oswald Mosley y el surgimiento de nuevas plataformas políticas de extrema derecha como la White Defence League y el National Labour Party. La amenaza a Regis es, pues, una minúscula anécdota dentro de los diferentes enfrentamientos raciales que se dieron en las principales ciudades británicas como Londres, Birmingham o Nottingham.

Visita de Oswald Mosley a la Italia de Benito Mussolini en 1936. 

A su vez, no obstante, su caso evidencia cómo el fútbol británico también se vio influenciado por la generación Windrush. No fue hasta la década de los setenta cuando esta generación, representada por nombres como Clyde Best, Luther Blisset, el propio Cyrille Regis o Viv Anderson –él sí, el primer jugador de color en ser convocado por la selección absoluta de Inglaterra-, irrumpieron en los estadios británicos y empezaron a normalizar una situación hoy en día totalmente aceptada como es la presencia de jugadores ingleses de origen antillano tanto en la Premier League como en la selección inglesa.

Atrás quedaron los casos aislados de Andrew Watson, jugador nacido en la Guayana Británica que disputó partidos internacionales con la selección escocesa en el siglo XIX, o de Arthur Tull, hijo de un barbadense que jugó para el Tottenham Hotspur a principios de siglo XX.

Con la generación Windrush, en definitiva, la sociedad y el fútbol británicos evolucionaron hacia un estado multiétnico del que nunca deberían retornar.

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La selección inglesa antes se debutar en la Eurocopa de 2016

4r programa: Procesos de independencia

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En el 4º programa de Desde la Historia analizamos una noticia de absoluta actualidad como es la independencia de Cataluña, para analizarla a través de los medios de comunicación extranjeros. A continuación, repasamos los estados que han realizado un referéndum o declaración de independencia en los últimos veinte años.

Desde la Historia 04/02/2016

Canciones

Dubioza Kolektiv – Volio BiH

Franz Ferdinand – Do you want to

Willie Colón – El gran varón

3r programa: La República Centroafricana

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En el tercer programa de la temporada de Desde la Historia, nos adentramos en el conflicto que actualmente sufre la República Centroafricana, un país históricamente olvidado del corazón de África que ha recibido recientemente la visita del Papa Francisco.

http://www.ripolletradio.cat/2015/12/03/desde-la-historia-03122015/

Canciones:

Laetitia Zonzambé – Kota Kpale

Habib Koité -Africa

Rokia Traore – Ka Moun Ké

2º programa Desde la Historia: Afganistán: talibanes

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En el segundo programa de Desde la Historia analizaremos el caso afgano; país sumido en una violencia endémica. Estudiaremos, pues, el origen y la composición ideológica del principal grupo subversivo en Afganistán, los talibanes.

http://www.ripolletradio.cat/2015/11/05/desde-la-historia-05112015/

Canciones:

Sonita Alizadeh – Dohktar Fooroshi

Kabul Dreams –  Can you fly

Soosan Firooz

1r programa Desde la Historia: refugiados

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En el primer programa de la tercera temporada de Desde la Historia, analizamos un tema problemático: la crisis humanitaria que vivimos en Europa con la llegada continua de refugiados procedentes de Asia y África. A continuación, repasamos y comparamos otra de las grandes crisis humanitarias que sufrió Europa tras la Segunda Guerra Mundial, cuando millones de europeos fueron sometidos a traslados forzosos, convirtiese en refugiados en el propio territorio europeo.

http://www.ripolletradio.cat/2015/10/01/desde-la-historia-01102015/

Canciones:

Al Jawala – Bali

Balkan Beat Box – Hermetico

Avishai Cohen – Morenika

Cáucaso septentrional: incertidumbre chechena

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Ingushetia, Cáucaso septentrional, Federación rusa

La leyenda cuenta que cuando Dios creó el mundo espolvoreando las naciones por el globo, torpemente se le cayó el salero sobre lo que los antiguos viajeros denominaban la “montaña de las lenguas

Frontera natural entre Europa y Asia, el Cáucaso septentrional es una región que, pese a su limitada exposición mediática, se presenta como una de las más fascinantes y estimulantes desde un punto de vista étnico-cultural. Perteneciente políticamente a la Federación rusa, el Cáucaso septentrional se asienta en la parte norte de la cadena montañosa que denominamos Cáucaso y que separa los dos grandes mares euroasiáticos: el Mar Negro y el Mar Caspio.

Con una extensión similar a la España septentrional, concentra dentro de sus límites alrededor de 40 etnias, número difícil de establecer con exactitud por las múltiples ramificaciones en las que se dividen internamente los grupos históricos que han permanecido en el norte del Cáucaso. Debido a su estratégica posición geográfica, esta región ha advertido a lo largo de la Historia la presencia de decenas de etnias de distinta procedencia; el resultado es  la formación de una amalgama étnica en la cual encontramos pueblos de origen, eslavo, túrquico, mongol, iranio, griego e indígena caucasiano. Ello, sumado a la tosca y abrupta orografía caucásica, conforma un escenario en el que aldeas próximas geográficamente son étnica y culturalmente distintas.

Dividido actualmente en siete repúblicas autónomas rusas -Chechenia, Osetia del Norte, Ingushetia, Kabardino-Balkaria, Karacháevo-Cherkesia, Adiguesia y Daguestán- el Cáucaso septentrional ha sido para los rusos, desde su conquista imperial iniciada el siglo XVI, una región de difícil estatus y mantenimiento. La complejidad étnica de la región ha supuesto una rémora para Moscú; a ello se añade un factor determinante en la consciencia nacional de los pueblos caucasianos: la religión. Exceptuando al pueblo osetio, los pueblos caucasianos son mayoritariamente musulmanes.

La historia del Cáucaso septentrional, una vez formó parte del Imperio ruso y durante el periplo soviético, es una suma de sumisión exterior, guerras de liberación continuas, deportaciones –durante la época de Stalin, por la supuesta colaboración de los pueblos caucasianos con los nazis- y negación cultural, así como de religión; en este caso, por el ateísmo impuesto desde la burocracia soviética. Con el derrumbamiento de la URSS asistimos al hecho que sumirá a una de las repúblicas caucasianas a una de las guerras más cruentas que se recuerdan en la Europa reciente: la independencia de la Chechenia. Dos guerras después –la primera de 1994 a 1996 y la segunda de 1999 a 2009- Chechenia es un símbolo de violencia y terrorismo islámico.

Sobre la guerra en Chechenia existen más incertidumbres que certezas. Señalemos que la guerra en Chechenia ha sido una de las mayores atrocidades en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, con miles de bajas militares y civiles. La destrucción material de Chechenia es consecuencia de los innumerables bombardeos  rusos, más persistentes que aquellos bombardeos serbios que recordamos en Sarajevo. ¿Por qué Rusia emprendió una guerra contra una pequeña república caucasiana con tal cantidad de armamento y capacidad militar? Posiblemente la respuesta varíe entre una reafirmación nacional tras la caída soviética, el miedo al Islam y, por supuesto, la situación geográfica de Chechenia, clave en la ruta del petróleo, así como las refinerías petrolíferas chechenas. Pero existen más cuestiones difíciles de resolver.

¿Por qué Rusia esperó tres años, concretamente a 1994, para declarar su posición oficial bélica respecto a la autoproclamada en 1991 República de Chechenia-Ichkeria? Una vez finalizada la Primera Guerra Chechena y tras la “victoria” chechena, ¿financiaron los servicios secretos rusos (FSB) secuestros en Chechenia para debilitar la opinión internacional de la república caucásica?, ¿Cómo en un territorio de tradición sufista, grupos wahabitas arribados de Arabia Saudí lograron imponerse en toda la sociedad chechena, dibujando un período de entreguerras (1996-1999) totalmente ingobernable para el electo gobierno checheno de Aslán Masjádov? En este sentido, ¿interesaba desde Moscú crear una imagen de Chechenia donde prevaleciera el terrorismo islámico para justificar su guerra? ¿O simplemente Chechenia era incapaz de autogobernarse por su complejidad tribal y la incursión del wahabismo desde el mundo árabe?

Entrando en la Segunda Guerra Chechena ¿fueron los citados grupos wahabitas, encabezados por el señor de la guerra Shamil Basáyev, los responsables del inicio de esta segunda guerra en 1999 en su intento de invadir la vecina –y también musulmana- Daguestán? ¿O por el contrario fue el FSB el responsable de financiar esta invasión y así lograr la primera coartada para reanudar la guerra en Chechenia? Continuando con la segunda coartada ¿quién fue el responsable de las explosiones en diferentes ciudades rusas en 1999? Desde Moscú –recordemos, con Vladímir Putin como primer ministro desde agosto de 1999- se apuntó rápidamente a los rebeldes chechenos como los autores materiales de dichas explosiones donde fallecieron 293 personas, pero existen pruebas que apuntan a una autoría del propio FSB.

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Miles de musulmanes acuden a una mezquita en Grozni, capital de Chechenia

Por último, ¿por qué Occidente eludió una guerra donde se cometieron crímenes de guerra y eximió de culpa a cualquier responsable, como sí se hiciese en la antigua Yugoslavia?

Lamentable, son cuestiones de compleja resolución, en un país, la Federación rusa, donde la verdad se esconde, a veces, muy lejos de la realidad.

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7º programa Desde la Historia: el conflicto irlandés

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Desde la Historia es un programa de radio emitido en RipolletRàdio (91.3), dirigido por Aitor Padilla y un servidor -David García-. En él, combinamos una noticia actual con un acontecimiento histórico con el cual tenga una relación directa. Incorporamos, además, una sección musical vinculada con el tema del programa.

En el 7º y último programa de Desde la Historia realizamos un viaje cronológico por el conflicto entre la República de Irlanda y el Reino Unido, el cual se extiende durante más de ocho siglos, a partir del reciente histórico apretón de manos entre el príncipe Carlos de Inglaterra y Gerry Adams, líder del Sinn Féin.

http://www.ripolletradio.cat/2015/06/04/desde-la-historia-04062015/

Canciones:

The Wolfe Tones – The Foggy Dew

Dropkick Murphys – I’m Shipping Up To Boston

Lunasa – Eanair

Fascismo y deporte: António Salazar

Selección italiana. 1934

El deporte, sinónimo de belleza, salud y fortaleza, ha tenido históricamente un vínculo muy estrecho con el fascismo. Como elemento revestido por los regímenes fascistas de unión social, de poderío racial y de grandeza nacional, el deporte ha permanecido a merced de este ente político. Conocidos son los casos de la Copa Mundial de Fútbol de 1934 celebrado en la Italia de Benito Mussolini, los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 disputados en la Alemania nazi de Adolf Hitler o la Eurocopa de fútbol de 1964 en la España franquista, entre otros muchos ejemplos de utilización del deporte por parte del fascismo con la intención manifiesta de justificar su sistema político a nivel internacional. Resulta inaudito no encontrar, en cambio, ninguna referencia explícita entre el deporte portugués y el régimen de António de Oliveira de Salazar.

El Estado Novo de Portugal, el régimen fascista más extenso al prolongarse durante 48 años, estuvo encabezado entre 1932 y 1968 por António Salazar, profesor conservador de Economía de la Universidad de Coimbra que gracias a su éxito en el control del déficit presupuestario dentro de la dictadura militar de Portugal, logró imponerse dentro del gobierno y proclamar la Constitución de 1933, que cumplía la función de legitimar su dictadura. Existen evidentes diferencias entre el régimen de Salazar y el de sus homólogos italiano, alemán y español; el carácter desmovilizador del salazarismo, con la pretensión última de despolitización social, así como su naturaleza inmutable, alejada de la voluntad dinamista y enérgica de los regímenes fascistas, distancia al salazarismo de los fascismos arriba mencionados.

Pese a ello, comparte con ellos un líder mesiánico, un nacionalismo extremo, una voluntad imperialista, un antiliberalismo y un antisocialismo radicales y un mito de construcción nacional, por lo que consideramos el salazarismo un régimen que se enmarca dentro de los fascismos de primera mitad del siglo XX. En cualquier caso, es un debate actualmente abierto en la historiografía. Retornando al deporte, añadiremos una diferenciación más entre el Estado Novo y los demás regímenes fascistas: la no utilización política del deporte por parte de António Salazar para respaldar el Estado Novo a nivel internacional.

Francisco Franco nunca ocultó su admiración hacia António Salazar

Francisco Franco nunca ocultó su admiración hacia António Salazar

Tal y como afirma Ricardo Serrano, uno de los mayores especialistas en la historia del fútbol portugués, António Salazar no estaba interesado en el deporte, y, por consiguiente, en el fútbol, deporte predominante en el país luso desde la década de los años 20. Este hecho tampoco es de por sí revelador, pues Francisco Franco tampoco tuvo un interés real en el fútbol. Lo realmente elocuente es que Salazar no utilizara la popularización creciente del fútbol y, más concretamente, los éxitos benfiquistas y de la selección portuguesa, como sí hizo el caudillo español con los triunfos merengues y de la selección española en Europa para exportar una imagen del régimen franquista más positiva y favorable.

Si en España existe el sempiterno debate en torno a la relación de Francisco Franco con el Real Madrid, en Portugal existe una polémica similar; esta vez los protagonistas son António Salazar y el Sport Lisboa e Benfica. Al Benfica, auténtico dominador del fútbol portugués en la década de los sesenta y la primera mitad de los setenta, ganador por dos ocasiones de la Copa de Europa (1961, 1962) -así como subcampeón en tres ocasiones también en los sesenta-, se le ha atribuido una supuesta colaboración con el régimen salazarista. Evidentemente, esta acusación ha sido alimentada por sus competidores; en este caso, deberíamos nombrar al Sporting de Portugal y al FC Oporto.

Un hecho, tan controvertido como crucial, como fue la permanencia de Eusébio durante los años sesenta en el Benfica ha sido uno de los motivos esenciales para justificar la injerencia de António Salazar en favor del club capitalino. Eusébio da Silva Ferreira, la Pantera Negra, uno de los grandes futbolistas del siglo XX, nacido en la colonia portuguesa que actualmente recibe el nombre de Mozambique, fue el mentor del espléndido Benfica de los años sesenta, sin obviar a otros grandes jugadores encarnados como Mário Coluna o António Simões. Tanto en 1963 como en 1966 recibió ofertas de equipos italianos, y en ambas fechas prolongó su estancia en Lisboa, lo cual ha promovido una corriente de opinión que objeta que António Salazar prohibió al jugador mozambiqueño su salida del país luso, pues era considerado un patrimonio nacional.

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Eusébio da Silva Ferreira. Balón de Oro al mejor jugador de Europa en 1965 y Bota de Oro al máximo goleador en 1966 y 1973

Otras informaciones de base más demostrativas, en cambio, señalan que la no-salida del jugador se debió a que Eusébio debía realizar, en 1963, los servicios militares, obligatorio en el Estado Novo, mientras que tres años más tarde fue la propia federación italiana la que desestimó el fichaje, argumentando que tras el bochornoso espectáculo de la selección italiana en el Mundial de Inglaterra de 1966 –con derrota por 1-0 ante Corea del Norte incluida-, debían potenciar las canteras del país transalpino. António Salazar, pues, no habría intervenido directamente para que Esuébio permaneciera en el país.

Por otra parte, insistiendo en esta última versión de lo sucedido respecto a Eusébio, el Benfica fue el club que tuvo más dirigentes opositores al Estado Novo, por lo que resultaría sorprendente que Salazar abogara por favorecerlos con la reclusión en sus filas del mejor jugador portugués y uno de los mejores del mundo. En este sentido, cabe recordar que el Benfica fue el único club con un presidente comunista, Manuel da Conceição Afonso, y que, por el contrario, fue el gran rival lisboeta, el Sporting de Portugal, el que tuvo más simpatías entre los dirigentes gubernamentales, probablemente por su origen elitista.

Rescatando de nuevo el Mundial de Inglaterra de 1966, resulta ciertamente llamativo el nulo aprovechamiento mediático del éxito portugués por parte del régimen salazarista. Portugal comparecía por primera vez en su historia a un Mundial con la triunfante base del equipo benfiquista, y, por supuesto, con Eusébio como jugador referencial. El resultado fue la mejor posición que la selección portuguesa ha conseguido jamás en este evento internacional, con un tercer puesto. Como curiosidad cabe destacar que en cuartos de final fueron capaces de remontar un 0-3 contra la sorprendente Corea del Norte, para después en semifinales ser derrotas por la futura campeona, la anfitriona Inglaterra. Eusébio, por otra parte, sería el máximo goleador del campeonato con nueve goles. Pese al sobresaliente papel de la selección portuguesa, el Estado Novo se inclinó por malbaratar la oportunidad de utilizar este éxito para mandar un mensaje de cohesión al exterior, así como a sus propias colonias –recordemos que la selección portuguesa de 1966 era una selección multirracial-.

Mítica selección portuguesa de 1966. Tercer clasificada en el Mundial tras derrotar a la URSS en la lucha por el tercer puesto

Mítica selección portuguesa de 1966. Tercer clasificada en el Mundial tras derrotar a la URSS en la lucha por el tercer puesto

Observamos, pues, como el modelo fascista que adoptó António Salazar, con la peculiaridad desmovilizadora que ya hemos apuntado, significó que percibiera el deporte como un ámbito en el que poder cultivar valores afines al ideal político-social del dictador portugués. Ideal opuesto, evidentemente, a cualquier principio de espectáculo y movilización social a partir del deporte; de hecho, Salazar optó inicialmente por la desprofesionalización de cualquier deporte -incluido el fútbol- para preservar el carácter íntimo y fraternal que debía alcanzar el deporte portugués. Bajo este punto de vista, podemos afirmar que el Estado Novo sí utilizó el deporte a nivel interno para enraizar una concepción del deporte más cercano al de Educación Física que al deporte de masas. Por el contrario, no utilizó el deporte para ofrecer una apariencia convincente y unitaria a nivel internacional, como sí hicieran sus homólogos fascistas.

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6º programa Desde la Historia: el genocidio armenio

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Desde la Historia es un programa de radio emitido en RipolletRàdio (91.3), dirigido por Aitor Padilla y un servidor -David García-. En él, combinamos una noticia actual con un acontecimiento histórico con el cual tenga una relación directa. Incorporamos, además, una sección musical vinculada con el tema del programa

En el 6º programa de Desde la Historia rememoramos el genocidio armenio, actualmente presente en los medios de comunicación al cumplirse 100 años de las masacres. Así pues, valoramos el creciente conflicto diplomático entre Armenia y Turquía por el reconocimiento del genocidio, así como las distintas interpretaciones historiogràficas que existen respecto al tema.

http://www.ripolletradio.cat/2015/05/07/desde-la-historia-07052015/

Canciones:

Charles Aznavour – Ils sont tombés

System of a Down – Holy mountains

Armik – Tango flamenco

Yihad: definición y desarrollo histórico (II)

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Universidad de al-Azhar, el Cairo, Egipto

Explicábamos, en la conclusión del primer artículo, que la línea histórica que se inició con la doctrina literal de Ibn Hanbal, continuaba con la radicalización progresiva de IbnTaymiyya, y que culminó con el wahabismo y la creación de Arabia Saudí en 1932, es el embrión, el cimiento, de la ideología que actualmente recoge el fundamentalismo islámico, el cual, recordemos, en su vertiente más extrema da lugar a los grupos que denominamos yihadistas. Añadíamos, no obstante, que este itinerario histórico no explica por sí mismo el fenómeno yihadista.
Así pues, para llegar a comprender la doctrina islámica que conduce al yihadismo debemos incorporar, a lo mencionado anteriormente, las teorías político-religiosas que se desarrollaron durante el transcurso del siglo XX en diferentes puntos de la umma, la comunidad de creyentes del Islam.
Sayyid Qutb nació en Asiut (Egipto) en 1906. Dos décadas después, afloraba en la ciudad de Ismailía la asociación de Los Hermanos Musulmanes. Influenciados por el wahabismo de sus vecinos sauditas, proponían el regreso a las fuentes básicas del Islam, así como la construcción de un Estado islamista donde religión y política se hallasen mutuamente vinculadas. Formaron, pues, parte de la fracción islámica dentro de un país de difícil coyuntura política y económica, dividido entre islámicos y laicos tras su independencia del Reino Unido en 1936. Hasta 1951, Qutb no formó parte de Los Hermanos Musulmanes; antes, como maestro y periodista, alardeaba de su actitud liberal. Fue, tras un viaje a Estados Unidos, enviado por el propio gobierno egipcio para realizar estudios de educación, cuando su pensamiento se transformó, posicionándose en la vertiente más radical del islamismo.
El razonamiento de Qutb es de vital importancia para comprender a muchos de los grupos islamistas actuales. Preconizaba que el islamismo debía de ser extensible a todo el mundo, pues era el único sistema válido para la humanidad. En este sentido, recupera el término de jahiliyya, que hace referencia al estado de ignorancia preislámica universal. Es necesario, pues, derrumbar la jahiliyya con el fin de instaurar el Estado islámico.
Sayyid Qutb, no obstante, únicamente considerará como legítimo aquel islamismo que aplique la ley islámica en todos los aspectos de la vida, por lo que cualquier régimen, incluidos los del mundo musulmán, que no cumpla estrictamente la Sharia será considerado de infiel. Por lo tanto, introduce la idea de combatir el propio gobierno, aunque sea musulmán, con el fin de implementar en su totalidad la ley islámica. El instrumento que Qutb utilizó para teorizar acerca de la islamización mundial será, como podréis adivinar, la yihad. Una yihad generalizada y universal. Finalmente, el islamismo de Sayyid Qutb, opuesto al nacionalismo árabe de Nasser, condujo a su ejecución en 1966.

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Sayyid Qutb, encarcelado por Nasser

Otro nombre importante dentro del islamismo contemporáneo es Abû-al-Mawdûdi, nacido en 1903 en la India británica. Será el emblema del islamismo pakistaní, país que obtuvo su independencia del Reino Unido en 1947. Destaca de su pensamiento la crítica que hace a todo tipo de nacionalismo, incluido el propio “nacionalismo musulmán” que se impuso en Pakistán, y que se anteponía al Estado islámico que defendía al-Mawdûdi. Así pues, considera kufr, es decir, un elemento impío, a todos los nacionalismos. También incluye en la categoría de kufr a los ulemas, los doctores de las leyes jurídicas y religiosas musulmanas, recriminándoles el que se hubiesen avenido a un gobierno no musulmán con la llegada de los británicos al subcontinente indio en 1857. Defiende, pues, la islamización “desde arriba” donde la soberanía se ejerza en nombre de Alá, otorgándole a la yihad el cometido de combatir todos aquellos elementos que impiden la creación del Estado islámico.

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Abû-al-Mawdûdi, figura emblemática del islamismo del siglo XX

Observamos como Sayyid Qutb y Abû-al-Mawdûdi, pese a pertenecer a dos órbitas musulmanas diferentes, comparten una visión política y rupturista del Islam. El objetivo de ambos es la creación de un Estado islámico universal que reproduzca la vida de Mahoma y sus seguidores. Para ello, idealizan una yihad ofensiva que debe combatir a cualquier estado que no desarrolle fielmente la ley islámica. Bajo sus escritos, la religión se transforma en una ideología de lucha política. Al incorporar dentro de “esta” yihad a los estados con presencia musulmana, quiebran la tradición musulmana de lealtad a la imama, es decir, a la jefatura de la comunidad musulmana. Aquí radica su importancia como teóricos influyentes en el actual yihadismo, pues abren el camino para que los grupos yihadistas estén legitimados, desde un punto de vista religioso, para luchar contra su propio gobierno.
Como afirma el escritor Abdelwahab Meddel, “en la conjunción entre esta teoría [de Qutb y al-Mawdûdi] y el wahabismo, se formó el integrismo más funesto”. El integrismo que da cabida al yahidismo actual. Pero, ¿dónde se dio esta conjunción? En primer lugar, en las grandes migraciones de egipcios hacia Arabia Saudí –recordemos, feudo wahabita-, fruto del crecimiento económico petrolífero saudita. Pero será en la década de los 80, con la invasión soviética de Afganistán, donde el integrismo contemporáneo englobará las teorías islamistas que se dieron durante el siglo XX para converger en la ideología actual yihadista.
En diciembre de 1979, fuerzas armadas soviéticas cruzan la frontera afgana para auxiliar al gobierno aliado de Amín, tan sólo meses después de la Revolución iraní, bajo la cual el ayatolá Jomeini derrocó al sha Pahlevi, privando a Estados Unidos de uno de los aliados más sólidos en Oriente Medio –en un artículo más extenso, deberíamos analizar profundamente el impacto de la Revolución iraní en el mundo islámico-. En un mundo aparentemente bipolar como el de la Guerra Fría, Estados Unidos no podía permitir que la URSS hiciese entrar sus tropas en Afganistán.

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Tropas soviéticas entrando en suelo afgano bajo el acrónimo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

Paralelamente, en el mundo islámico esta aparición de las tropas soviéticas en un territorio de amplia mayoría musulmana, es vista como una invasión al dar al-islam, el hogar del Islam. Por lo tanto, redes islámicas transnacionales situadas dentro de la corriente salafista-wahabista proclaman la yihad en Afganistán para derrocar al enemigo foráneo. Esta llamada no solo fue percibida por los muyahidines -persona que hace la yihad- afganos, sino que se extendió a yihadistas de Egipto, Argelia, Palestina, la península Arábiga y el Sudeste asiático, creándose, así, una amalgama cultural y un contexto perfectos para el desarrollo de una idea extremista del islamismo con la lucha armada como eje.
Por su parte, Estados Unidos, junto a sus aliados Arabia Saudí y Pakistán, hizo caso omiso del contenido ideológico de la movilización islámica a la que decidió armar, pues su único objetivo era el de neutralizar a su enemigo soviético. En este contexto aparece la figura de Ossama Bin Landen y su grupo Al-Qaeda. Podríamos afirmar que fueron incapaces de valorar el potencial de la “brigada internacional yihadista” que estaban creando, y que este, por supuesto, acabaría por volverse en su contra. El final de la guerra de Afganistán de 1990 con victoria muyahidín significará el retorno de muchos de los combatientes a sus países de origen y la propagación definitiva del yihadismo, deseosos de exportar la yihad a todos aquellos gobiernos impíos.

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Muyahidines en las montañas afganas

En este contexto, en Argelia, nace el Frente Islámico de Salvación, que ganará las primeras elecciones libres del país desde la independencia, en 1991, previo paso de una Guerra Civil que asolará el país durante más de una década; en Sudán, se produce un golpe de estado por parte del militar islamista Hassan al-Turabi, por lo que este país se convertirá en un inmenso refugio para los yihadistas; en Palestina, la presión de Hamas, ideológicamente cercano a Los Hermanos Musulmanes, anula la hegemonía de la OAP dentro del conflicto de la intifada; en Afganistán, los muyahidines que habían derrotado a los soviéticos se ven inmersos en una Guerra Civil, en la cual los talibanes se alzan como el grupo principal, instaurando un Emirato Islámico de influencia wahabita; por último, en la península Arábiga se produce la Guerra del Golfo, en la cual Arabia Saudí, en ver amenazado a su aliado Kuwait por la invasión de la Iraq de Saddam Hussein, se vio obligado a pedir auxilio al ejército estadounidense. En clave religiosa, Arabia Saudí perdió el consenso como centro del islam sunnita al invitar a “infieles” –el ejército americano- a la tierra santa del país árabe. Dentro de la división religiosa que se produjo, los fundamentalistas islámicos más radicales incluyeron al gobierno saudí dentro de los regímenes impíos del mundo.
La historia del yihadismo, como todos sabemos, continuará hasta nuestros días. Una yihad de la que hemos intentado explicar sus orígenes y su desarrollo ideológico, y que se ha convertido, actualmente, en uno de los asuntos internacionales de mayor trascendencia y relevancia en el mundo del siglo XXI.

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