Leopoldo II, el fraude del Congo (I)

Propongamos un ejercicio mental. Imagínense que es el dueño exclusivo de una propiedad privada que comprende un territorio de más de dos millones de kilómetros cuadrados. Es decir, lo que vendría a ser España, Portugal, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Alemania e Italia juntas. Esta vasta superficie, por caprichos de la naturaleza, está articulada por un río que, junto a su tejido de afluentes, conforman una red de transporte disponible y transitable. Por último, posee una riqueza mineral excepcional, destacando el diamante, el oro, la plata, el cobalto y el cobre, así como recursos naturales abundantes como el marfil y el caucho. Nos podrá parecer, a simple vista, que ser el propietario de semejante territorio es una excelente oportunidad para emprender un negocio ineludiblemente próspero ¿verdad? Finalicemos el ejercicio y volvamos a la realidad; Leopoldo II, rey de los belgas, logro poseer semejante propiedad en sus manos. “Su” territorio, el Congo. ¿Cómo alcanzó tal proeza?

Leopoldo II Belgica
Leopoldo II

Posiblemente Leopoldo II no sea el primer nombre que recordemos cuando repasamos los grandes genocidas del mundo contemporáneo. Lejos queda, pues, de aquellos más reconocibles; Adolf Hitler, Iósif Stalin o Mao Zédong. Como veremos a lo largo del artículo, Leopoldo II merece integrarse en semejante grupo, y sólo la amnesia histórica en torno a él le ha privado de ello.

Leopoldo II nació en Bruselas en 1835, hijo de Leopoldo I de Bélgica, el primer rey de los belgas. Bélgica, nacida en 1830, era –y continua siendo- un pequeño país de 30.000 kilómetros cuadrados, que, tras ser dominada indistintamente por franceses, españoles y austriacos, obtuvo su independencia de los Países Bajos, constituyéndose una monarquía parlamentaria bajo el reinado de Leopoldo I, un príncipe sajón. Para el joven heredero Leopoldo, la perspectiva de heredar un territorio tan diminuto era descorazonadora. De hecho, llegó a expresar la frase “Petit pays, petit gens”. Ello, unido a su pronto interés por la geografía, motivó en él la búsqueda en todo el globo terrestre de una posibilidad imperial para Bélgica. Ante la dificultad de hallar una región exenta de la influencia de alguna de las potencias europeas, el heredero al trono belga intentó, sin éxito, la compra de las islas Filipinas -a los españoles-, las islas Fidji o la isla de Formosa, así como pretendió iniciar negocios en Brasil y en el Canal de Suez.

Con su ascenso al trono en 1865, su interés colonial y, no lo olvidemos, económico, aumentó. Ante la negativa de las potencias europeas por venderle algún territorio en América o Asia, Leopoldo II centró sus vistas en África, aquel extenso continente prácticamente desconocido, donde solo las costas habían sido examinadas por embarcaciones europeas –recordemos la trata de esclavos iniciada en el siglo XVI-. Así pues, quedaba por explorar todo el África interior, por lo que Leopoldo mostró especial predilección por las continuas incursiones de los exploradores blancos en ese territorio totalmente ignorado. Es aquí cuando entra en escena un personaje esencial para el futuro colonial de Leopoldo II y Bélgica: Henry Morton Stanley.

índice
Henry Morton Stanley, rodeado de su séquito africano, a los que trataba de forma infame.

El explorador galés, posteriormente nacionalizado norteamericano, logró en 1977 cruzar África de este a oeste, es decir, de Zanzíbar a Boma, ciudad cercana a la desembocadura del río Congo, en el océano Atlántico. Stanley fue, pues, el primer explorador blanco en seguir el curso del río Congo y en poder cartografiarlo, así como de atravesar todo el África central entre los dos océanos. Este acontecimiento abrió para Leopoldo II la posibilidad de establecer a lo largo del río Congo una colonia, y así anticiparse a otras potencias coloniales que se interesasen por la zona tras la hazaña del explorador galés. Para ello, el rey belga tendría que contratar a Henry Morton Stanley. Dicho y hecho, el explorador acordó un contrato con el rey Leopoldo II, según el cual volvería al Congo e instauraría las primeras bases coloniales, a cambio, por supuesto, de un sueldo nada desdeñable, 25.000 francos al año. Pero no todo consistiría en erigir edificios en las orillas del río Congo para explorar el territorio ignoto y vislumbrar las oportunidades comerciales más suculentas; el rey belga necesitaba un reconocimiento internacional para establecer su colonia unipersonal de forma permanente.

La ambición colonial, económica y comercial de Leopoldo II era inversamente proporcional a su habilidad en las relaciones internacionales. Era consciente que, si quería que su nueva colonia fuese reconocida, tendría que conseguir la aprobación de un estado, y, a partir de aquí, le seguirían otros tantos. Sabedor de que en Europa las principales potencias también poseían intereses crecientes en África, hubo de buscar un aliado fuera, y éste lo encontró en Estados Unidos. En este punto tenemos que añadir una aptitud más de Leopoldo II, su astucia.

El rey de los belgas diseñó un plan humanitario-filantrópico bajo la plataforma de la Asociación Africana Internacional, cuyo presidente era él mismo, según el cual su objetivo en África era abrirla a la civilización, y, a la vez -para reforzar el barniz humanitario-, erradicar en ella el comercio de esclavos protagonizada por los traficantes árabes, que sometían a las poblaciones del interior de África. Así pues, apostaría por la reforma moral y el progreso social africanos, excluyendo cualquier beneficio económico. Sí, han leído bien. Esta actitud filantrópica entusiasmó a Estados Unidos –que, además, tres décadas antes habían creado el estado de Liberia con unas intenciones similares-, y reconocieron la propiedad privada del rey Leopoldo II y de su Asociación Africana Internacional en todo el territorio que aglutinaba el río Congo.

El siguiente paso para el definitivo reconocimiento de la Asociación Africana Internacional se maquinó en la Conferencia de Berlín, convocada entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 con la intención de regular la evidente irrupción europea en tierras africanas. En lo que concierne a Leopoldo II, su colonia congolesa fue reconocida. La pregunta que surge es, ¿cómo pudo convencer a países como Francia, Alemania o el Reino Unido con los que mantenía una rivalidad colonial? Persuadiéndoles de que bajo su propiedad el nuevo estado sería una zona de libre comercio que sería provechoso para todas las potencias. Una vez finalizada la Conferencia, Leopoldo II adquirió, por fin, su ansiada colonia, a la cual denominó oficialmente “État Indépendent du Congo”.

escanear0002
Configuración de África tras la repartición de la Conferencia de Berlín. No hubo ningún país africano invitado en dicha Conferencia.

Se abren, a continuación, diversas cuestionar a analizar: ¿cumplió Leopoldo II su función humanitaria y filantrópica en el Congo? ¿O, por el contrario, optó por beneficiarse económicamente gracias a los descomunales recursos que poseía su propiedad? Y, no menos interesante, ¿cómo recibió la población autóctona que habitaba en la región que abarcaba todo el río del Congo la llegada de un nuevo propietario europeo? ¿Se rebelaron ante este poder o lo aceptaron como un síntoma de progreso? Lo analizaremos en el siguiente artículo.

“(…) Los horrores de este estado de cosas, los miles de víctimas masacradas por el comercio de esclavos cada año, el número aún mayor de seres absolutamente inocentes que son brutalmente arrastrados a la cautividad y condenados de por vida a los trabajos forzados, han conmovido profundamente los sentimientos de todos los que, a todos los niveles, han estudiado con atención esta deplorable realidad; y han concebido la idea de asociarse, de cooperar, en una palabra, de fundar una asociación internacional para dar punto final a este tráfico odioso que es una desgracia para la edad en la que vivimos, (…)” Leopoldo II, Conferencia Geográfica de Bruselas, 1978.

yellowcake

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s